17
de
Noviembre
PLATENSE-LANUS, UNA DEFINICIÓN POLEMICA
La eterna noche de los 22 penales para definir un descenso–
– Las manos del arquero de Platense Oscar Miguelucci
aferraron sobre su palo derecho el remate que realizó el
delantero de Lanús Jorge Cárdenas para asegurar un triunfo
de "los Calamares" por 8 a 7 en definición de penales y
asegurarse, tras un partido dramático, la permanencia en
primera división.
A 28 años de esa noche cargada de tensión y polémica, aún
hoy muchos de los más de 24 mil espectadores que colmaron
el viejo Gasómetro de avenida La Plata festejan o se quejan,
según el color de la camiseta que corre por sus venas, del
resultado de un partido que pasó la historia.
El triunfo de Platense en la definición por penales inauguró
una serie de rachas positivas del ahora club de Vicente López
para zafar del descenso que se mantuvo inquebrantable hasta
la década del noventa.
Esa noche del 16 de noviembre de 1977, Platense y Lanús
debieron definir el tercer descenso de categoría en un partido
desempate, tras finalizar uno de los campeonatos más
extensos de la historia del fútbol argentino y que se había
adjudicado River Plate.
Tras un pálido empate sin goles luego de 120 minutos de
juego, ambos equipos debieron jugar su suerte en una
definición de penales que tuvo tres series y alcanzó los 22
remates.
En esa circunstancia el juez del partido, Roberto Barreiro
cometió una grave falla al permitir que el jugador de Platense,
el delantero Miguel Arturo Juárez ejecutara dos remates–
ambos fueron goles– antes que patearan todos los integrantes
del equipo, tal cual lo establece el reglamento.
Por esta acción, Lanús inició una protesta ante la
Asociación del Fútbol Argentino que prosperó muchos años
después, cuando el club "granate" ya estaba en Primera C, y
que terminó con una compensación económica por parte de
la AFA.
La campaña de Platense en el último tramo del campeonato
había sido muy negativa con una sola victoria en 17 fechas y lo
ubicó en el antepenúltimo de la tabla de posiciones con 38
años junto a Lanús de otra magra campaña.
Eran tiempos sin tabla de promedios, y los dos últimos
lugares fueron para Ferro Carril Oeste y Temperley que
perdieron la categoría y quedó el tercer lugar para algunos de
los dos protagonista de la historia que de definió en la vieja
cancha de San Lorenzo.
La primera serie de cinco penales finalizó cuatro a cuatro
con dos penales atajados, uno por el arquero de Lanús Rubén
Sánchez y el restante por Miguelucci.
En esta primera de la definición ejecutó el primer remate el
delantero "calamar" Juárez que luego sería la piedra del
escándalo de este choque emotivo.
En la segunda serie cada equipo ejecutó dos remates por bando y los cuales se convirtieron uno para cada equipo, mientras Niro de Platense desvió su ejecución y el arquero de esa formación, Miguelucci atajó el segundo de su cosecha personal.
En esta segunda de la definición ejecutó el primer remate el
delantero "calamar" Juárez que luego sería la piedra del
escándalo de este choque emotivo.
Con el resultado cinco a cinco se inició la tercera serie que terminó con eficacia perfecta ya que ambos equipos convirtieron los dos tantos, en una noche que parecía sería eterna para el sufrimiento de los hinchas presentes en el estadio de la avenida La Plata.
La definición llegó en la cuarta etapa de remates penales, que tuvo la carga emotiva de una final: el primer remate para Platense fue marrado por el defensor Peremateu que estrelló un derechazo en el poste.
Inmediatamente después, el arquero "granate", Rubén Sánchez ejecutó muy mal su remate que fue atajado por Miguelucci, quien ya a esa altura construía su imagen de héroe para la hinchada "calamar".
En el penal vigésimoprimero, el controvertido Miguel Arturo Juárez marcó el último gol para Platense y dejó con toda la responsabilidad al delantero Cárdenas para que Lanús mantuviera la esperanza de continuar la definición.
La medianoche fue testigo de la gloria y del ocaso, la hazaña en las manos de Miguelucci quien atajó su cuarto penal y le regaló a la gente de Platense la alegría de quedarse en primera.
Por su parte, Cárdenas se quedó hundido en una inmensa tristeza ante la realidad de un descenso anunciado por una magra campaña durante todo un año.
El festejo tuvo la significación de un título para Platense que se resistió a abandonar el viejo Gasómetro y gritó hasta cansarse mientras lo jugadores se colgaban del alambrado y Miguelucci era llevado en andas por todo el campo de juego.
Era justamente el portero del ganador la piedra de la polémica, por un lado fue el artífice de la hazaña con sus atajadas, y por el otro el único protagonista de la cancha que no pateó ningún remate.
El reglamente es en eso muy claro: deben ejecutar todos los integrantes del equipo –inclusive el arquero– para después recién comenzar a repetir pateadores.
Lanús mordió el polvo de la derrota pero luego protestó y se quejó por las irregularidades. El reconocimiento llegó casi cuatro años después cuando ya militaba en la primera C, muy lejos de la gloria que intento abrazar esa noche de noviembre de 1977.
ROB/

